domingo, 6 de febrero de 2011

DE NIGÜELAS A LAS ALBUÑUELAS ( POR EL VALLE DE LA ALEGRÍA )

Hoy volvemos al Valle de Lecrín o de la Alegría para realizar esta lineal que partiendo de la localidad de Nigüelas nos lleva hasta la de Las Albuñuelas. Aquí, instantánea tomada durante este recorrido, justamente en el tramo entre Restábal y Saleres. Arriba el Pico del Caballo como referencia en altura de este hermoso Valle.
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Plano sobre la ruta realizada
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Perfil y altimetría de la ruta
* Para descargar el track de la ruta pinchad en el enlace habilitado al final de la entrada.
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Iniciamos esta ruta lineal de hoy en la localidad de Nigüelas, localidad perteneciente a la Mancomunidad de Municipios del Valle de Lecrín y que se encuentra ubicada en la margen derecha del río Torrente, al pie del Zahor; siendo la más elevada de todas las pertenecientes al Valle de Lecrín, con esos 931 m.a. más exactamente.
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Visitando en primer lugar el llamado "Jardín Romántico", ubicado junto a la Casa de los Zayas
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Siendo obsequiados, en el interior de este placentero rincón, con este pequeño regalo de la naturaleza; un pequeño espacio en donde abundaban estas diminutas violetas de jardín al amparo de un sombrío muro. Se trata de la violeta de olor o violeta dulce, de nombre científico "Viola odorata".
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Aquí, curioso detalle y más que decorativo del alero de un tejado en una de las calles por donde pasamos, mientras íbamos atravesando Nigüelas
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Parando primeramente junto a la iglesia parroquial de Nigüelas, de finales del siglo XV y de estilo mudéjar. Está dedicada a San Juan Bautista, y en su interior se halla una figura del mismo atribuida a la escuela de Risueño; haciendo tiempo aquí mientras que el primer grupo de los nuestros visitaba el cercano Museo-Molino del Aceite.
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Vistas aquí, desde el patio de acarreo del Museo-Molino del Aceite de Nigüelas, hacia el curso del río Torrente con Sierra Nevada arriba-al fondo y esa serie de cumbres como antesala por aquí abajo. Resaltando, hacia el centro-izquierda de la fotografía, por esa forma tan puntiaguda, el Pingurucho de Nigüelas. Siendo esta población, junto con Dúrcal y Lanjarón - con Jerez del Marquesado al otro extremo-, punto de origen o destino (según por donde se ataque) de la famosa "integral de Sierra Nevada", por ese "tres mil" de altura llamado "Caballo"; así como de la posibilidad de la práctica de la escalada, por estos barrancos del río Torrente, ya que existen varias vías abiertas al efecto para los amantes de este otro deporte tan montañero.
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Interior de la visita realizada a este Museo del Aceite de Nigüelas; la llamada Almazara de las "Laerillas" del siglo XV. Museo que cuenta con dos molinos: éste que vemos aquí, de origen romano, de los llamados "de sangre" (cuando la piedra de moler es movida por animales) y ubicado en una pequeña sala junto al patio de acarreo en donde se encuentran los trojes o atrojes; y otro, de los llamados hidráulicos (la mayoría de los que han llegado hasta nuestros días), más concretamente de los de tipo "cubo". Llamado así por el estanque próximo de agua que lo alimentaba; y que a través de un estrechamiento y pendiente en su recorrido originaba la fuerza necesaria para que girara la muela sobre la solera a través de un engranaje en su base. Agua que era suministrada por la acequia que llega hasta esta Almazara de las Laerillas, para más señas, y que cogían evidentemente del río Torrente, alma y motor de estas tierras como vemos.
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Aquí, sala contigua de prensado de la aceituna, en donde traían la molienda - masa o mastrujo, de ambos molinosy montada con un ingenio más que agudo. Y para hacernos una leve idea, veánse estas dos prensas de viga, una a cada lado; con esos casi 12 metros de largo y un quintal o pesillo próximo a los 800 Kg. de peso unido, allá al fondo, a cada viga con un tornillo sin fin o husillo de tipo romano. Así como una buena cantidad de aperos relacionados con este arte de la prensa de la aceituna y otros más de labranza; algunos de ellos incluso, de muchísima más antiguedad que la del propio molino.
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Aquí, detalle de uno de los mecanismos de contrapeso que usaban para el prensado de la aceituna, localizado al otro extremo la viga; en este caso, concretamente, la de la izquierda según se entra a la sala.
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Y, continuando con el camino de la marcha, inicio del Paseo de la Pavilla en Nigüelas que emprendemos y tan campantes
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Paseo de la Pavilla que se recomienda de todas todas.
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Todo un recorrido más que agradable en vistas y rincones
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Muestra de flora tomada junto a la acequia que discurre a lo largo del Paseo de la Pavilla
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Paseo de la Pavilla que se nos hace corto enseguida
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Y del que nos despedimos con esta bajada al río Torrente
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Río Torrente que cruzamos por este punto exacto.
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 Cruzándolo sin problema alguno
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Y GR-7 al que le damos brillo y alpargata; hoy, bajo esta "alegría" del caminar
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Por este Valle de la Alegría, en donde la primavera andaba ya con este adelanto y como al abrazo
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Y a Nigüelas que la dejamos al otro lado del río Torrente como vemos
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Y los almendros, pues... idem.de idem y a reventar de blanco
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Vista de la iglesia de Acequias durante este tramo de la bajada ahora
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Aquí, entrada al Molino de harina del Sevillano que también visitamos, y que se encuentra ubicado a la entrada de Acequias; cuya fecha de construcción, tal y como reza grabada, data de 1572
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Interior del Molino de Harina del Sevillano
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Aquí, junto a la Iglesia de Acequias que andamos ya; punto en donde giramos a la izquierda para continuar con el sentido de la marcha
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Y caminando junto a esta pequeña acequia, que descendemos...
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... y descendemos con estas vistas del puente sobre la Autovía de la Costa...
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Llegando hasta la antigua carretera de Motril, junto a la que se encuentra ubicada esta fábrica de ladrillos
Caminando por el llamado Barranco del Pleito
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Y pasando bajo el puente de la Autovía ahora
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Ya caminando por la margen izquierda del río Torrente...
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...con la naranja, como estrella de este Valle de la Alegría...
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A nuestra izquierda, como referencia, allá arriba la Ermita del Santo Cristo de Talará (Lecrín), en donde al parecer se guarda el original del lienzo del Cristo del Zapato, y que ya visitamos con motivo de la X Fiesta de la Naranja del Valle de Lecrín y IV día del Senderismo del Valle, concretamente el 27 de marzo del año pasado, en el 2010 .
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Y al fondo-derecha, la próxima población a visitar: Murchas
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Ya caminando por la otra margen del río Torrente ahora, la derecha. Aquí, entrando a la localidad de Murchas cuyo término se encuentra asentado sobre una terraza aluvial de este río.
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Y vista atrás del camino recorrido por esta parte del municipio de Lecrín
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Iglesia de Murchas junto a la que pasamos ahora. Templo de una sola nave, que tuvo que ser también reconstruido, así como la mayoría de sus casas, debido al terremoto del 25 de diciembre de 1884, cuyo epicentro estuvo localizado entre Ventas de Zafarraya y Arenas del Rey.
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Y de nuevo que volvemos a cruzar el río Torrente, pero en esta ocasión para adentrarnos en la localidad de Melegís, perteneciente al Municipio ya de El Valle
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Lavadero público de Melegís. Primo, para después digan que te gusta más el vino que el agua...!
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Aquí y ahora, fachada principal de la iglesia parroquial de Melegís, junto a la que se encuentra, este enorme olmo mitad milenario
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Y continuando por el GR-7 que proseguimos con nuestra caminata
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Caminando ahora, y al poco, junto a la margen izquierda del río Dúrcal
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Delante ya tenemos la localidad de Restábal, hacia la que nos dirigimos ahora
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Cruzando antes de ascender a la misma, sobre este puente con vistas, aguas abajo y ahora, de las formadas por la unión del río Santo con el Dúrcal, que van hacia la cercana presa-embalse de Béznar.
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Haciendo una pequeña parada, antes de subir a Restábal, en este punto situado  junto a la carretera, vía de comunicación con Melegís y Saleres, y con la idea de reagruparnos.
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 Aprovechando aquí, en Restábal, para tomarnos ese bocata que te levanta
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Y después de ese almuerzo ligero, ya lo decía la flecha...A Saleres, con salero y ganas, 1,5 kms.
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Y en una primera aupada por esta Cuesta, la de Saleres, para ir haciendo la digestión
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Eso sí, con estas vistas como recompensa
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Y...vista atrás, con esa ristra de pueblos  visitados
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Y con Saleres ya a la vista y como a un tiro de piedra
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Y ahora le tocaba cruzar al Santo. Me refiero a cruzar el río, también llamado de las Albueñuelas o Saleres, claro.
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Y nueva información sobre la flecha: A las Albuñuelas, 3 Kms. de nada. Eso sí, todo cuesta arriba. GR-7, que seguía tocando y a marcha de las estupendas.Y aquí, todo el mundo coincidía. Por algo sería...
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Y vista atrás: Saleres. ¡ Hasta la próxima y que volvamos muchos años!
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Y caminito de las Albuñuelas que vamos más que contentos
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Aquí, pasando junto a estos cañaverales
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Y como ejemplo de otra de los frutos subtropicales que se cultivan en este Valle, sirvan estos del aguacate como muestra. Fruto, éste, el del agucate,  Persea americana, árbol de origen mejicano, y que pertenece a la familia de las lauráceas.
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Y ya, una vez en las Albuñuelas, a escasos metros de la Placeta Morales, visitamos la llamada Casa de las Conchas
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Y que debe su nombre, está claro...
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Cuyo propietario de la misma, Paco Palma, tan amablemente nos la enseñó. Dándonos un sin fin de explicaciones de todos sus laboriosos trabajos y acopio de materiales. ¡Todo un personaje y de libro, vamos!
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Aquí, utensilios por ejemplo de las medidas agrarias antiguas: ¿ os suenan ?: un cuartillo; cuatro cuartillos, un celemín...
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Algunos de los trabajos realizados por "el manitas" de Paco
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Toda una vivienda-museo con ese sello de "particularísima", en el doble sentido de la palabra claro; y en donde el amigo Paco expone y guarda miles de calabazas, piedras, fósiles, aperos agrícolas... etc.,etc. Piezas únicas que ha ido recopilando a lo largo de los años. Según nos comentó, sobre unos 40 que lleva dándole a las manos. Mostrándonos, eso sí, sin cobrar ni un céntimo, como tan orgullosamente nos aclaró, y a sonrisa abierta, "para todos los públicos"; incluso algunos de sus primeros juguetes que guarda de su niñez, en madera de pino, y que él mismo talló a mano.
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Y de su recopilatorio de utensilios; algunos de ellos tan antiguos como vemos: alfa y omega ¿os suena también este principio y fin ?
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 Pues para nosotros, que hasta aquí que habíamos llegado. Y hacia el autobús que vamos, que nos vamos de regreso para Granada. ¡ Que más que encantados de esta su Alegría, Sr.Valle.! Un saludo y hasta la próxima.
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DE NIGÜELAS A LAS ALBUÑUELAS (POR EL VALLE DE LA ALEGRÍA)
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De nuevo nos acercamos hasta el Valle de Lecrín o de la Alegría, para realizar esta ruta lineal de hoy, que da pie y muestra de una buena parte del mismo.
Así que aquí estamos, dispuestos al ataque y con los sentidos en su máxima abertura.
Población de Nigüelas sobre la que nos encontramos primeramente, a unos 931 m.a., perteneciente a la Mancomunidad de Municipios del Valle de Lecrín, y a la que hemos llegado desde Granada, en autobús alquilado al efecto para el grupo, en un abrir y cerrar de ojos, tomando la Autovía de la Costa y desviándonos en su salida correspondiente.
Destacar de Nigüelas, su Monumento Natural: la Falla de Nigüelas, su Jardín Romántico, el Museo-Molino de Aceite ubicado en la antigua Almazara de las Laerillas, la Iglesia de San Juan Bautista y el Paseo de la Pavilla.
De Nigüelas, hermoso pueblo serrano, situado bajo la línea de falla comentada, sobre la margen derecha del río Torrente, y cuya etimología viene del árabe "Nawalas", que significa “cabañas”, y una vez dejado atrás el Paseo de la Pavilla; desde donde, y a lo largo de  su corto, pero encantador recorrido, vamos obteniendo unas hermosas vistas hacia el Pingurucho de Nigüelas así como de las altivas y primeras estribaciones de Sierra Nevada, descendemos hasta el río Torrente, para cruzarlo sin ningún problema.  Río, como añadidura, que nace al pie del Pico del Caballo, en Sierra Nevada, y que corre paralelo al Valle casi de la mano de su hermano, el Dúrcal.
Pueblo de Acequias, éste y siguiente, al que vamos llegando, haciendo una pequeña parada antes y sobre el camino de la marcha, para efectuar una visita al Molino de harina de “El Sevillano; y  que, junto con el de Béznar, Chite, Mondújar, Murchas y Talará, coforman el municipio de Lecrín,  cuyo Ayuntamiento está en Talará; siendo el núcleo de población más elevado de los seis que lo componen, a unos 867 m.a.
Destacar de Acequias, además del molino del Sevillano, hoy visitado, su Iglesia parroquial de estilo mudéjar, que está declarada como Monumento de Bien Cultural; y ese enmarque tan natural del mismo a este otro lado del río Torrente; así como el Barranco del Pleito y el Cerro Gordo.
Continuando con nuestra lineal de hoy, desde Acequias, nos dirigimos hacia Murchas, bajando antes por el camino hormigonado que te deja junto a la antigua carretera de la costa, que debemos de cruzar, topándonos en seguida con una fábrica de ladrillos y que dejamos atrás; pasando acto seguido junto al Barranco del Pleito, y por debajo del enorme puente de la Autovía que lo cruza, para descender junto al curso del río Torrente, a su margen izquierda más concretamente con dirección y rumbo, una vez cruzado de nuevo el río Torrente, hasta la siguiente localidad, la de Murchas, y que se encuentra por lo tanto en esta margen derecha del río ahora.
Resaltar de Murchas, situado a 663 m.a., su Iglesia parroquial dedicada a San Juan Evangelista y que  fue reconstruida casi en su totalidad sobre la anterior a consecuencia del fuerte terremoto que asoló estas tierras allá por 1884; y cómo no, las ruinas de su Castillo, situadas a 1 Km. de distancia del pueblo. Castillo de la Reina Sorayda o Castillo de los Moros, que data del siglo XI, llamado de Lojuela, por hallarse exactamente en este pago de labranza, aunque en realidad  su nombre podría venir  de  Hijuela (acequia pequeña en árabe); así como ese denominador común que ya empieza por aquí a ser el color y olor dominante, el del cultivo de los cítricos que andan ya en su tiempo justo de recogida y  exacto en su gustazo y realce vitamínico. 
Salimos de Murchas y ponemos rumbo al siguiente de los pueblos que visitaríamos hoy el de Melegís.
Destacar de Melegís, situado a  553 m.a sobre el nivel del mar, ya dentro de este nuevo municipio, el de El Valle (formado por éste, junto con el de Restábal y Saleres), su iglesia parroquial del Siglo XVI, dedicada a San Juan Evangelista, mezcla de estilo mudéjar y renacentista, con ese olmo, mitad milenario y situado  frente por frente a la entrada principal de la misma; su lavadero público,  y sus pintorescas calles. Observándose en algunas casas, como detalle, la colocación de escudos heráldicos en sus puertas; además de ese balcón natural hacia el embalse de Béznar, a sus pies como regalo, y de las poblaciones al otro lado del valle que van haciendo acopio de su encanto.
De Melegís, en otro abrir y cerrar de ojos, y abertura del idem.de las digitales, llegamos hasta Restábal, toda vez cruzado el puente árabe que salva el río Grande, que está formado,  por la unión, unos pocos metros más arriba, del río Santo o de las Albuñuelas y el Dúrcal; para acercarnos, callejeando en ascenso, a tirón callejero y con algunas obras de por medio, hasta la Plaza principal del mismo.
Destacar de Restábal, situado a 538 m.a., la Iglesia de San Cristóbal, la ermita de Ntra. Sra. de Fátima y los restos de su castillo árabe.
Abandonamos Restábal, tras rendirle cuentas a ese bocata que alimenta y que nos sabe a gloria serrana, aunque sea de mortadela de la llana, poniendo rumbo a Saleres; continuando camino y pasos por el GR-7 para encararnos con la  Cuesta de Saleres. Pero nada, que es toda una pasada las vistas que vamos ganando. Destacando con ese blanco sobre el verde, las de Sierra Nevada, principalmente, y con el Pico del Caballo como cima destacada. Todo, rodeado de naranjos, limoneros, olivos y almendros en su máximo esplendor; casi como a primavera recién abierta, que vamos.
Ya avistamos el pueblo de Saleres, pero debemos de bajar antes para llegar al mismo,   cruzando el río Santo o de las Albuñuelas, también llamado de Saleres por aquí, natural y evidentemente. 
Nada más cruzar el río, giramos a nuestra izquierda y continuamos por el GR-7; y ya, todo en ascenso hasta las Albuñuelas.  Desde aquí, según panel informativo, situado a 3 Km.de distancia.
Resaltar de Saleres, asentado a 560 m.a., su iglesia parroquial dedicada a Santiago El Mayor, y esa sal, como don, de pueblo con sabor a este Valle de la Alegría que siempre está abierto al viajero. 
Todo, como decía en un continuo ascenso como regalo y premio. A media ladera de este Valle y monte ahora, que vamos dominando con la mirada atrás en vistas y paisaje. Acompañados por el sonido de las aguas, río abajo que corren, como refresco además de la mente. Y cómo no, de nuevo con el paisaje tan característico, también por aquí: el de los naranjos, limoneros, olivos, almendros y algún que otro cañaveral que atravesamos sin la menor de las dificultades.
Llegamos a las Albuñuelas, tras dejar atrás sus primeras y pequeñas paratas de labor, con las que nos topamos a modo de zaguán de este pueblo, y antes de regresar a Granada, porque aún nos sobró algo de tiempo, aunque el autobús ya nos estaba esperando, visitamos la "Casa de las Conchas", que tan amablemente nos enseñó su dueño, Paco Palma. Dándonos además un sin fin de explicaciones de todos los tesoros que encierra en la misma y que ha acumulado a base de mucha paciencia, trabajo y años de dedicación: unos 40, casi nada. Toda una pasada, vamos.
Destacar de Las Albuñuelas, situada a unos 730 m.a., su dorsal y cercana sierra; recomendada, tanto como escenario de muy buenas caminatas (por aquí continúa o pasa - según el sentido de la marcha- el GR-7 camino a los Prados de Lopera), como por su interés geológico y pasado minero. Encontrándose en ella  varios yacimientos relacionados con la obtención del plomo y que fueron explotados en el pasado (Minas del Cortijo del Humo, el  Centenillo, Los Lastonares entre otros). A unos 10 km. del pueblo, se encuentra la Fuente del Cañuelo, un hermoso paraje también para el disfrute del visitante; y cómo no, sus tres barrios: El Bajo o de la Habana, El Alto y el de la Loma; su iglesia del Salvador; la torre y el lavadero del Tío Bayo; la ermita de San Sebastián y los restos de su castillo árabe entre otros.
Punto y final de esta ruta lineal de hoy; más que andada, respirada al máximo. Así, pueblo tras pueblo, paso a paso, mirada tras mirada, con estas instantáneas como recuerdo. Siempre hacia este Valle tan a mano, como paisaje a la vuelta de la esquina y deseo de ese volver a verlo para abrazarlo. ¡ Un saludo y hasta la próxima!
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- Itinerario: Nigüelas, Paseo de la Pavilla,  Acequias, Murchas, Melegís, Restábal, Saleres, Las Albuñuelas.
- Duración: 7 h. con todas las visitas a los Molinos y otros; además de los descansos para el avituallamiento incluidos.
- Dificultad: baja-media
- Trayecto: lineal
- Distancia del recorrido: 18,6 Km. (Desde Nigüelas hasta la Casa de las Conchas en Las Albuñuelas)
- Desniveles: ver perfil y altimetría de la ruta.
- Número de participantes: 56, entre miembros y amigos del Club de Senderismo "El Bastón"
- Agua: se recomienda llevar
Descargar el track de la ruta:

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