domingo, 3 de abril de 2011

SAN JOSÉ - FARO CABO DE GATA - LA FABRIQUILLA (PARQUE NATURAL CABO DE GATA-NÍJAR)

Una vez más nos desplazamos hasta el Parque natural marítimo-terrestre del Cabo de Gata-Níjar, para realizar la ruta que hoy nos ocupa. Aquí, en una de sus tantas y maravillosas calas por donde pasamos. Playa del Mónsul para más señas, con su famosa roca volcánica, popularmente conocida como "La Peineta", que dejo como introito. Como fuerte abrazo al viento, entre el mar y la tierra.

Recorrido realizado visto en mapa de Topo España

Visto ahora en Google Earth
*
Perfil y altimetría de la ruta.
(*Para la descarga del track de la ruta, podéis pinchad en los enlaces habilitados al final de la entrada (de Ondrive y/o Wikiloc), o hacer clic directamente aquí)
Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar, joya natural de Almería, que cuenta con una superficie de 45.663 Ha;  204.533 habitantes en el entorno; ubicado entre los municipios de Almería, Carboneras y Níjar y fue declarado como tal en 1987. Contando además con otros ámbitos de protección: incluido en la Red Natura 2000 (ZEPA y pLic), declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco y zona de Ramsar. 
Y aquí estamos ya, en el pueblo costero de San José, recién bajados del autocar y dispuestos al pisotón playero.
*
Antiguo pueblo de pescadores, el de San José, que se formó al abrigo de una antigua batería costera militar, allá por el siglo XVIII, como defensa de estas costas de los temidos piratas berberiscos. Posición militar situada en el promontorio más saliente y que daba alcance desde San Jose y los Genoveses hasta Cala Higuera
San José, hoy por hoy, con los brazos abiertos al visitante.
Caminando hacia poniente, dejando atrás el núcleo urbano, ya vamos viendo por allá al fondo, sobre el fabuloso mirador en donde nos encontramos, el Morrón de los Genoveses
Tomando a continuación un carril carretero que nos ayuda a salvar-rodear el Cerro del Avemaría; primero de los dos promontorios y más sobresaliente de esta zona que custodian la playa de los Genoveses y hacia la que nos dirigimos ahora. 
*
Con la flora en abundancia que nos iba saliendo al paso, dando muestra de su colorido tan intenso como llamativo. Aquí, ejemplar de Asterisco, estrella o margarita de mar, churrera (Asteriscus marítimus) y que ya avistáramos en anteriores visitas a este Parque.
Aquí, otro vistoso ejemplar perteneciente, como el anterior, a la familia de las compuestas; hablamos de la Reichardia tingitana.
Macro de la llamada Alhucemilla (Lavandula multifida)
Camino de tierra que después se convierte en un senderillo y de lo más agradable; salvando ya el Cerro del Avemaría, como decía y topándonos de cara con la gran playa-bahía de los Genoveses una de las mayores de toda esta zona.
*
Sendero por el que vamos dejando atrás todo un reguero de plantas: tomillo, albaida, romero, esparto... Avistando desde aquí, ya más cercano, al pie de las convolvuláceas que vemos, muy frecuentes a un lado y otro del camino, el Morrón de los Genoveses; domo volcánico alrededor del que se extiende una de las seis Áreas de Reserva Marina de este Parque Natural.
*
Y aquí ya tenemos a la playa-bahía de los Genoveses con los brazos abiertos. Más despejada de humanos, eso sí, en comparación con la última vez que por aquí anduvimos de turismo veraniego. Toda una pasada de paz y silencio ahora y con ese atractivo añadido de ningún bloque de "hormigón aladrillao" a la redonda.Total que, algo más de 1 km.de pura playa virgen, enteramente hoy para solo nosotros. 
*

Playa de los Genoveses a la que descendemos a través de una faja de pitas y palmitos.
Un paisaje que se estaba gestando bajo el verde primavera
*
Campos, por los que nos fuimos encontrando algún que otro molino harinero, prueba y muestra de que estos pequeños valles fueron utilizados, desde antaño, para el cultivo de los cereales, principalmente trigo y cebada.
*
Posicionados ya sobre la arena de la playa. Fue aquí mismo, allá por el año de 1147, cuando las tropas catalanas y genovesas desembarcaron para combatir el dominio musulmán de la zona y poder contrarrestar así el monopolio que ejercían sobre el preciado y valioso mercado de la seda. De aquí su nombre, "de los Genoveses".
*
Caminando, por este tramo rocoso, un poco más de prisa. Ensenada que ha sido utilizada históricamente como puerto y refugio natural, muy apreciada en la actualidad por el turismo.
*
Eso sí, hoy, y de punta a punta, toda entera para nosotros. Con alguna que otra vista atrás del camino recorrido hasta ahora, a modo de despedida. Al fondo-frente-centro, el Cerro del Avemaría al que me refería
*
¡Y cómo íbamos a dejar atrás, nuestras ansias de montaña! Pues...¡Al ataque con el morrón del día! Como telón de fondo,vista de parte del camino que nos esperaba.
*
Echándole el ojo, mientras tanto, a la pequeña y vistosa flora que nos seguía acompañando. Aquí, ejemplar de la llamada Rosa o manto de la Virgen (Fagonia cretica)
Vistoso ejemplar ahora de gladiolo o mayo (Gladyolus illyricus) muy abundante por todo nuestro sureste peninsular
*
Aupándonos hasta el vértice geodésico del Morrón de los Genoveses; al que llegamos, tras recorrer unos 3,5 km. desde el inicio de la caminata, allá por San José. 
*
Y más de la flora a la vista. Abundando también el Gamoncillo (Asphodelus Fistulosus)
Así como la Hierba de la plata (Paronychia capitata) 
*
Posicionándonos ya sobre el vértice geodésico del Morrón de los Genoveses. Ubicado a 72,8 m.de altitud sobre el nivel del mar, dentro del T.M. de la localidad de Níjar, en la punta Morrón de los Genoveses, sus coordenadas UTM - Huso 30 - ETRS89 son X:578940,544 m Y:4066177,924 m 
*
Como telón de fondo tenemos Punta Castillo, San José y Punta de Cala Higuera.
*
Con las gaviotas sobrevolando el promontorio
*
Tocando de nuevo a descenso. Eso sí, mirando bien por donde se pisa ya que por aquí te la juegas con tanto "rodamiento pétreo" suelto. Allá abajo tenemos la Cala de los Amarillos (a la izquierda de todo ese verde); y allá, al fondo del todo, el Cerro del Barronal también como referencia de las vistas hacia este otro lado del Morrón.
*
Y de nuevo...sube que te sube que seguimos con la cuesta a cuestas...
Contemplando, desde aquí arriba, hacia atrás y mejor, la Cala de los Amarillos. Pequeña ensenada que se encuentra situada, tal y como vemos, justo a continuación del Morrón de los Genoveses.
*
Cala de los Amarillos de la que nos despedimos y hasta otra!

*

Y tras salvar un pequeño collado, procedentes de la Cala de los Amarillos...  
*
...Nos topamos con el estupendo "menú del día": un paisaje de origen volcánico, de lo más impactante.
Sierra del Cabo de Gata, de origen volcánico como decíamos anteriormente, que pertenece a un dominio mayor que se extiende debajo del mar de Alborán, y que surgió de la colisión entre África y Europa que provocó el levantamiento de montañas (las béticas) y la aparición de una serie de procesos volcánicos, con erupciones mucho más a sur de la posición actual , en el mar de Alborán. Siendo la poderosa acción de la falla de Carboneras la que desplazó parte del complejo volcánico submarino de Alborán hacia el norte, dejando a su paso la sierra volcánica del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Pero sigamos con la nuestra...con este tramo del camino y sendero ahora por delante
*
Flora que por aquí avistamos, sobre un sustrato puramente volcánico, perteneciente ahora a la familia de las primuláceas, especie conocida como "Hierba pincel" (Coris monspeliensis
*
Aquí, toma de la susodicha "Hierba pincel" (Coris monspeliensis), ejemplar en solitario como resurgiendo del suelo volcánico.
*

Cala Príncipe, pequeña cala ubicada entre enormes paredes volcánicas, a la que le tocó el turno seguidamente
*
Cala Príncipe que dejamos atrás, tras otro nuevo empujón al camino de los pasos 
*
Llegando, para mi gusto, al tramo más espectacular de las calas que hoy visitaríamos. Posicionándonos sobre la primera de ellas: Cala Grande, con una sucesión, por agrupación, de las que por aquí llaman la de "Los Basaltos". Si no, véase la muestra:
*


Vista al fondo-izquierda por donde bajamos, continuando con el regalo paisajístico
*




Llegando, a continuación, a la Cala del Lance
*
Aquí, ejemplo de la llamada disyunción columnar: estructura en forma de prisma hexagonal que se forma cuando la lava, al enfriarse, y disminuye su volumen, se adapta de esta manera, perpendicularmente a la superficie de enfriamiento de la misma. Material muy utilizado tradicionalmente para la fabricación de adoquines
*


Y de nuevo, otra vuelta de rosca al sendero, que era cuesta arriba!
*
Reparando también en la pequeña flora para alegrarnos la vista. Aquí ejemplar del llamado "Muraje" (Anagallis foemina), perteneciente a la familia de las primuláceas.
*
Al fondo-debajo, ya tenemos la Playa del Barronal, a un tiro de piedra. Zona, por desgracia, en donde sufriera una fractura de tobillo una de nuestras amigas acompañantes. Teniendo que llamar al servicio del 112.
*
Playa del Barronal, llamada así porque en ella abunda el barrón (Ammophila arenaria), especie gramínea parecida al esparto pero un poco más alta y que contribuye a la sujeción del terrero, facilitando de camino la vida a otras especies con las que convive; además de ser una de las más asiduas playas naturistas de la zona.
*
Zona de pitas (Agave americana) que atravesamos, muy próxima a la Playa del Mónsul y hacia la que nos dirigimos.
*
Playa del Mónsul hasta la que nos acercamos con el rodeo a una duna viva, la que tenemos a nuestra izquierda. 
*
Duna rampante del Mónsul que, en vez de coronarla, debemos de rodearla, ya que está protegida por ley. Se la considera de las llamadas "rampantes", porque se ha formado cerca de una zona llana, junto a la playa como es su caso, con material arenoso suelto, y gracias al relieve orientado casi perpendicularmente a la dirección del viento dominante. Así que, con la fuerza y ayuda del viento, por aquí anda, y nunca mejor dicho, al día de hoy, cubriendo un relieve de unos 50 m. de altura.
*
Y ya sí que sí, sobre la Playa del Mónsul con su típica Peineta; roca de origen volcánico que por la erosión marina y eólica tiene la forma tan parecida que vemos. 
*
Lugar en donde aprovechamos para hacer un alto en el camino y tomarnos el bocata a pie de playa, mientras esperábamos a los compañeros que se quedaron con la accidentada hasta que fueron a recogerla los servicios sanitarios
*
Continuando con la caminata, todos de nuevo
*
Caminando al filo de la roca viva ya que la marea andaba muy baja, atravesando el tramo que nos ocupa sin mojarnos los pies
...De piedra en piedra y sin meter la pata!
*
Pegaditos a la pared, Manuel, que aquí no había cal alguna (jeje)
*
Eso sí, mucha roca volcánica.
*
Vista atrás del camino recorrido; allá queda la playa del Mónsul, tan a lo "Indiana J.", destacando sobre ella su interesante duna rampante. 
Fauna marina que también avistamos a través las aguas cristalinas. Aquí, el común Erizo de mar (Paracentrotus lividus) como representante del filo Equinodermos.
*
Así como la Anémona de mar (Anemonia sulcata)
*
Especies que dan buena muestra de la buena calidad de las aguas
*
Tocándole el turno ahora a la Cala de la Media Luna.
*
Continuando con nuestra marcha, entre el mar y la tierra.
*
Dirigiéndonos hacia la siguiente ensenada...
*
Eso sí, extremando la precaución en el tramo que vemos
*
Con Cala Carbón, ya a nuestro alcance
*
En representación de las liliáceas, ejemplar de Patita de burro (Gynandriris sisyrinchium)
Y aquí, ejemplar de la llamada "Siempreviva azul", "capitana" (Limonium sinuatum), que ya descubrimos en anteriores visitas al Parque
Cala Carbón sobre la que caminamos y de la que nos despedimos, bajo el ruido de la piedra suelta y tan colorida
*
Y de nuevo..¡Sube que te sube, en zig-zag ahora!
*

Con otra nueva y lejana vista atrás de parte del camino recorrido
*
Con la Torre de la Vela Blanca, como siguiente objetivo
*
Marchando por un camino carretero, sin ningún coche a la vista. ¡Todo un placer, señor Parque! 
*
Y a la vista estaba...


Finalizando con el camino de tierra. A la izquierda vemos la famosa Torre de la Vela Blanca. Sendero que está debidamente señalizado con el Nº 8 (Vela Blanca) según la guía básica del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.
*
Llegando, ya sí, hasta el final del camino: esta verja metálica que controla el paso a los vehículos, ya que la zona además es una de las Áreas de Reserva del Parque.
*
Panel informativo del referido sendero: el de la Vela Blanca
*
Y por aquí se elevaba ya...
*
...La famosa Torre de la Vela Blanca
*
Nueva vista atrás, desde el Cerro de la Vela Blanca, del camino recorrido, pero ahora, un poco más en altura. Destacando allá al fondo, la duna del Mónsul a los pies del Cerro del Barronal.
*
Y vista, a este otro lado, hacia donde nos dirigimos, de Cala Rajá, Cala Arena y Punta Baja, con el lejano Arrecife de las Sirenas, junto al Morrón y el Faro del Cabo de Gata como referencia en avance
*
Aquí, ejemplar que avistamos, por los alrededores de la Torre de la Vela Blanca, del llamado Dragoncillo del Cabo de Gata (Antirrhinum charidemi); especie que anda en peligro de extinción e incluida en el Catálogo Andaluz de la Flora Silvestre Amenazada. Endemismos como éste, por ejemplo, auténticas joyas botánicas, que tras localizarlos te invade una especial alegría, extensiva pienso para todos aquellos amantes de la flora y en general de la naturaleza; pero que, y por contra, una cierta pesadumbre cuando está en pleligro de extinción y no se da en ninguna otra parte del planeta. 
Abundando el Malvavisco marino (Lavatera maritima)
*
Y pies para qué os queremos...¡Mira tú, Mari-Nieves, por dónde van los primeros! Si es que a veces no se puede con las dos pasiones a la vez: caminar y fotografiar 
*
Panel informativo sobre el acantilado de la Vela Blanca a este lado de poniente, con la toma fotográfica impresa de la zona sobre la que pisamos; eso sí, realizada desde mar adentro.
Con una pequeña muestra, sobre la marcha, de las rocas volcánicas blanquecinas que por aquí abundan, las comentadas tobas, de origen piroclástico, de las más antiguas de la zona, las llamadas ignimbritas, que se formaron por la expulsión de fragmentos de material volcánico en erupciones de alta explosividad. 
*
Divisando sobre Cala Rajá el famoso Arrecife del Dedo, una antigua chimenea de las llamadas volcánicas
*
Aquí, Arrecife del Dedo tirando de objetivo y con más detalle
*
Cala Rajá de la que nos despedimos. Pequeña cala que es toda una pasada, pero para quedarse toda una temporada.
*
Disfrutando hoy de la flora que seguía con su intenso colorido a modo de vistoso saludo. Eso sí, planta de las reconocidas como "invasoras" ésta, la comunmente llamada "Uña de gato" (Carpobrotus edulis) , oriunda de Sudáfrica y que ya se ha extendido por todas las áreas templadas del mundo. Su intenso y llamativo colorido compite pues, por contra, en detrimento de la polinización de otras especies menos abundantes y/o autóctonas además de causar el agotamiento de los suelos.Pero bueno, vida es y sobrevir al día de hoy como que tiene su mérito. 
*

Tirando de objetivo, una vez más, vista atrás del acantilado de la Vela Blanca, para que se vea de dónde le viene el nombre a la "criatura". Efectivamente, los más parecido a la vela de un barco; y más aún, si se avista desde mar adentro. Fenómeno de la naturaleza que no es otro que un masa de las comentadas y avistadas anteriormente tobas blancas (ignibritas) , que afloran y resaltan sobre el resto mayoritario de la oscura pared del Cerro de la Vela Blanca, en donde se halla incrustada y que se deja ver tras el ángulo de giro a la costa. Frente y junto a ella, como vemos, seguimos con el Arrecife del Dedo.
*
Con más ejemplares de liliáceas, que se erguían rayando el límite de la supervivencia, dado el alto tránsito humano con el que ya empezamos a tropezarnos. Me refiero a las comentadas "Patitas de burro" (Gynandriris sisyrinchium ). Con esta vista atrás, como telón de fondo, hacia levante.
*
Por allá al fondo, el Arrecife de las Sirenas; y por acá debajo, su cala correspondiente.
*
Cala, a la que nos acercamos.
*
Aquí, sobre la zona ya del embarcadero frente al Arrecife de las Sirenas
*
En primer plano, conjunto floral en forma de cojín de Silene littorea, subsp. adscendens, especie perteneciente a la familia de las cariofiláceas e incluida en la Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía. Como telón de fondo, el Arrecife de las Sirenas; llamado así por los antiguos navegantes, al escuchar los sonidos producidos por las focas monje, que por aquí se refugiaban, al confundirlas con lo que creían ser cánticos de aquellos míticos seres híbridos. 
*
Llegando al Faro del Cabo de Gata. Situado en el Morrón del Cabo, podemos decir que estamos en donde termina el sur oriental de la península. Aunque el faro que vemos en la actualidad es relativamente moderno, en 1863 se construyó el faro y en el s.XX el resto de dependencias, todo sobre las ruinas del castillo de San Francisco de Paula, ya era conocido por fenicios y griegos, y ha sido utilizado durante toda la historia como punto de guía-referencia para navegantes. 
*

Continuando nosotros ahora, tal y como se suele decir, "carretera y manta". Algo más de 2 Km., a nuestro pesar de los pesares, para dejar atrás el último tramo del recorrido. A la izquierda tenemos como referencia la Rambla y Cala del Corralete.
*
Y menos mal que no todo era asfalto...Tapiz de "uña de gato" (Carpobrotus edulis). Eso sí, como prueba y muestra de su condición de planta invasora y al que me refería anteriormente en su toma individual.
*
Vista atrás hacia la Playa del Corralete, del Morrón del Cabo de Gata- Faro incluido en el lote- y del Arrecife de las Sirenas un poco más a la izquierda y lejano, desde este otro lado y cota en altura
*
Por allí abajo vemos ya La Fabriquilla. Y con la mejor luz, la del buen camino hecho.
*
Con las Playas de la Almadraba de Monteleva y de San Miguel del Cabo de Gata, por allá abajo a la izquierda. A la derecha, un poco asomando, se encuentran las famosas salinas; tradicional industria y de lo más importante también de esta zona. Salinas del Cabo de Gata que se formaron allá por el Cuaternario por la colmatación de una extensa llanura formada entre el mar Mediterráneo y la primera línea de montañas volcánicas de la Sierra de Gata; y cuyas aguas, bien por gravedad, bien por la acción directa de los fuertes vientos de poniente, formaron en principio, sobre una cuenca arcillosa, una gran albufera, que con el tiempo se fue convirtiendo en un extenso humedal y valioso ecosistema. Salinas que se extienden, en varios kilómetros, paralelas a la línea de costa y separadas de la playa por una importante barrera de dunas formando numerosos canales y pequeñas lagunas; importante hábitat de numerosas especies de aves acuáticas.
Con la antena puesta pues, que vamos buscando "radio patio primavera": un lugar típico, al ser posible con tapa incluida, y en donde refrescarnos. Buscando, buscando...Ya sí, sí, que por allí se oían los primeros de los nuestros en encontrarlo. 
*
Mar almeriense-Mediterráneo, que andaba hoy de lo más insinuante. Aguas que probaron algunos de los nuestros, para más detalle, con ese remojón al completo. Y porque el día anduvo como vemos, completamente nublado, que si no, más de uno hubiéramos caído en alguna de aquellas calas pasadas. Un día, para andar, de los mejores, os lo aseguro. Eso sí, con el velo, por contra, del cielo azul intenso para el tema de la fotografía. Pero, como yo digo, la mejor instantánea, la de la vivencia.
*

Con La Fabriquilla, ya sí, como punto final del día. Pequeño núcleo costero a caballo entre los municipios de Níjar y Almería, pero administrativamente dependiente, por convenio de ambos, de éste último. Un lugar de lo más tranquilo y relajante.
*
¡Un saludo y hasta la próxima!
*
SAN JOSÉ - FARO DEL CABO DE GATA - LA FABRIQUILLA (PARQUE NATURAL MARÍTIMO-TERRESTRE DEL CABO DE GATA-NÍJAR)

Nuevamente nos acercamos hasta el Parque Natural marítimo-terrestre del Cabo de Gata-Níjar para realizar esta magnífica ruta que iniciamos en la playa de San José; antiguo pueblo de pescadores ubicado en la bahía del mismo nombre, más concretamente entre el Cerro de Enmedio y el Cerro de Cala Higuera; hoy un núcleo eminentemente turístico perteneciente al municipio de Níjar y dentro de este Parque Natural y más que interesante. Joyas de por aquí que se suman a ese gran tesoro paisajístico, biodiversidad de especies, flora, fauna, etc.etc.; y todo gracias a la virginidad casi absoluta del entorno, fuera claro está de todo rastro humano. Línea de costa que se encontraba hace millones de años muy próxima a la Sierra de los Filabres, cubriendo el mar las actuales depresiones de Vera, Tabernas, Sorbas, Níjar y Almería, y que a raíz del fenómeno volcánico submarino que afloró desde las entrañas de la tierra, gracias a la debilidad de la corteza terrestre –  sirva como ejemplo la falla de Carboneras-, dio paso a esta gran sierra volcánica del Cabo de Gata y a la gran llanura- litoral de la bahía de Almería.
Pero vayamos a lo que nos ocupa. Espacio natural, el del Cabo de Gata, que está considerado como el macizo volcánico más importante de la Península Ibérica, por donde han pasado un reguero de culturas que han ido dejando huella y más que significativa ya desde sus primeros pobladores, pasando por la cultura de los Millares, algárica, fenicios, griegos y cartagineses, íberos, romanos, árabes, moriscos; siendo defendida además por toda esa línea de fortalezas-castillo, que se extendían desde la Torre de la Vela Blanca hasta Mesa Roldán y de las que aún van quedando en pie algunas, la mayoría reconstruidas, una y otra vez, como muestra. Defensa de estas costas que impedían el acceso a tierra firme, allá en donde hubiera riqueza a la vista y explotándose. Véase su tradición  minera como otra extra y atractivo de estas tierras: Rodalquilar, Agua Amarga, etc.etc.…
Pero volviendo al hoy de nuestros pasos, con los pies aún sobre la civilización del ladrillo, San José, bonito pueblo eso sí, más concretamente y sinceramente y por la parte  de poniente por donde nos despedimos; pegados al mar hasta llegar a un polvoriento camino carretero sin asfaltar. Camino que, al poco se convierte en un sendero, y que entre pitas, y palmitos nos lleva, en poco menos de media hora, a la Playa de los Genoveses. Ensenada que anda situada entre dos morrones o promontorios: el Cerro del Avemaría, y primero con el que nos topamos en esta dirección que llevamos, y el Cerro del Morrón o Morrón de los Genoveses ubicado en el otro extremo.
Enorme cala, la de los Genoveses, que fuera antiguo refugio natural para todo tipo de navegantes que se cobijaban aquí de los fuertes vientos, de levante y poniente; principalmente; incluidos, cómo no, los temidos piratas que por aquí  andaban a las suyas.
Poniendo rumbo ahora, tras ese respiro y más que agradable, a lo ancho y largo de su hermosa playa, al Morrón de los Genoveses, el ubicado más al oeste, y en donde nos recreamos con unas vistas más que sorprendentes.
Camino y pasos, bien polvo sobre la tierra, ya arena sobre la arena, que seguimos avanzando, dejando atrás todo un reguero de calas; unas pisando en ellas y otras como referencia sobre las mismas, que aquí va la lista casi al completo y por orden de entrada:    Cala los Amarillos, Príncipe, Cala Grande -  Los Basaltos -, Lance, la del Barronal, (llamada así porque por aquí abundan el "barrón" o "grama del norte": planta gramínea perenne (Ammophila arenaria), de tallos reptantes y otros erectos de gran tamaño, hojas grisáceas, de espiga cilíndrica de color blanquecino, y que crecen por aquí como a sus anchas propiciando con sus raíces la sujeción del terreno; y de camino, la vida a otras especies con las que convive, hasta llegar a la del Mónsul, en donde hicimos la obligada parada para tomarnos ese bocata que te levanta. 
Escenario natural que ha sido utilizado para el rodaje de famosas películas, como la de Indiana Jones y la última cruzada; y una de las playas más conocidas de todo el recorrido. Destacando en medio de ella la inconfundible y enorme roca de la Peineta; llamada así por la forma tan parecida a este objeto producida por la erosión marina-eólica a lo largo del tiempo. Playa a la que llegamos toda vez rodeada la famosa duna rampante a la que también se le asocia; evitando así,  y por la parte que nos tocaba, su deterioro. 
Y ya de nuevo, en pie de guerra, y gracias a que la marea andaba baja, a nuestro pesar de los pesares que nos despedimos  de la magnífica cala; caminando ahora entre  la  estrecha línea, que el agua no alcanzaba, y la pared de roca. Todo un espectáculo, pues se pasa por debajo de cornisas talladas a pie de ola y a la vera del agua, pura y cristalina;  pasando así hasta la cala de la  Media Luna;  y desde aquí y de nuevo, sube que te baja, hasta Cala Carbón, con el especial colorido ocre-rosáceo de sus piedras, de considerable tamaño, que crujían al ritmo de nuestros pasos.
Una vez visitadas estas últimas calas abandonamos de momento la orilla del mar, iniciando enseguida la subida, a través de una pista de tierra, durante algo más de 1 Km.; y  tras salvar un enorme barranco y la verja metálica  al final instalada, la que controla el paso a los vehículos sobre esta Área de Reserva del Parque, llegamos hasta la llamada Torre de la Vela Blanca, punto más elevado del recorrido. Promontorio que cuenta unas privilegiadas y extraordinarias vistas. Punto en donde se levanta una antigua torre de vigilancia que aparecía ya en algunos textos del siglo XII, con mucha historia pues a los cuatro vientos. No la misma edificación, está claro, porque se ha ido derribando y construyendo a lo largo del tiempo. Vistas hacia levante, como por ejemplo: parte del camino recorrido hasta ahora; destacando la duna junto a la Playa del Mónsul a los pies del Cerro del Barronal. Al lado opuesto, hacia poniente: Cala Rajá, Piedra del Agujero y Punta Baja. 
Acantilado de la Vela Blanca, de unos 212 metros de altitud, llamado así por el tono blanquecino y forma tan parecida a la vela de un barco, que se puede observar e incrustada perfectamente en el acantilado cuando se va navegando, que no es otro que la mitad de un antiguo volcán submarino sobre el que nos encontramos. Hallándose la otra mitad sumergida en el mar. Colorido tan destacable y blanquecino, principalmente debido a las tobas o tufos volcánicos que contrastan con el resto de los materiales del entorno y de tonos más oscuros.
Descendiendo a continuación ya por la carretera asfaltada, pero dando cuenta antes, en las inmediaciones del paraje, de una de las joyas botánicas de este Parque, el llamado Dragoncillo del Cabo (Antirrhinum charidemi).
Tras acercarnos de nuevo a la línea costera, abandonando de momento el asfalto, llegamos hasta Cala Rajá, desde donde podemos contemplar perfectamente, hacia levante, el llamado arrecife del Dedo: una antigua chimenea volcánica, utilizada como testigo y señal para navegantes; en donde justamente se encuentra una cueva que ha servido, hasta no hace mucho, de refugio para una colonia de focas monje, las últimas de por aquí avistadas.
Continuamos con el camino de nuestros pasos, siguiendo con  dirección oeste, rumbo fijo del día de hoy, y dejamos a nuestra mano izquierda, por allá abajo, otro rosario de pequeñas e interesantes calas. Destacando entre ellas Cala Arena y el saliente de Punta Baja; Arrecife de las Sirenas que ya tenemos como a la mano. Nombre "de las "Sirenas" que le viene del pasado, ya que el sitio estuvo poblado por las focas monje, cuyos gritos confundían a los navegantes con los que aparecían en las narraciones sobre los míticos y fabulosos seres híbridos. Descendiendo algunos, al poco,  hasta  la zona del embarcadero habilitado en la última de las pequeñas calas que hoy pisaríamos.
Y con ese "otro poquito más hacia delante", el que nos lleva, empuja y arrastra en esto de las caminatas, Faro del Cabo de Gata, con su excelente mirador de las Sirenas incluido en el lote, sobre el que ya nos encontramos, en donde hacemos una  pequeña parada para reagruparnos. 
Retomando desde aquí el camino del asfalto,  carretera y manta que nos echamos a las espaldas: esos últimos 2 Km. y poco de distancia, con el subidón como compaña, en dirección hacia La Fabriquilla. Echándole antes, eso sí, una última mirada, como despedida, al Morrón del Cabo de Gata - Faro incluido -  y al Arrecife de las Sirenas, allá sobre la cota de los 100 m.a., mientras que caminamos por su estrecha carretera,  estando prohibida  por ello el paso a los autocares.
Barriada costera de La Fabriquilla, que ya oteamos por allá abajo  y que se encuentra  a caballo entre los municipios de Níjar y Almería, aunque dependiente, según convenio firmado entre ambos, administrativamente sólo de Almería, que anda situada a unos 500 m. de la Almadraba; destacando a la derecha todo un mar de espejos, reflejo al máximo de las salinas de esta zona del Cabo de Gata que se formaran allá por el Cuaternario.
Localidad de La Fabriquilla que ha tomado su nombre por la existencia,  aquí y antaño, de una fábrica de luz,  en donde nos estaba esperando, en la posición de puertas abiertas, el autobús para traernos de regreso a Granada. Pero antes, como que tocaba refrescarnos los internos. Porque era justo y necesario. 
Y no quisiera despedirme hoy sin hacer una breve y ligera mención de la importancia de la  flora de este Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar; joyas vivas de por aquí, como el mencionado y avistado, junto a la Torre de la Vela Blanca, dragoncillo del Cabo de Gata (Antirrhinum charidemi), que junto con muchísimas otras se encuentran protegidas por la legislación, estando incluidas en el Catálogo Andaluz de la Flora Silvestre Amenazada (Decreto 104/1994), con la categoría de “en peligro de extinción”; especies además en la Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía.  Con todo un reguero  de las que fuimos dejando atrás, las ya comentadas en cada imagen, dando muestra de su resistencia y vigor con sus dotes naturales, a través de su continua adaptación  ante los factores climáticos y edafológicos, como base de su supervivencia. ¡Un saludo y hasta la próxima!

SAN JOSÉ - FARO CABO DE GATA - LA FABRIQUILLA
*
DATOS BÁSICO DEL RECORRIDO:
->
Acceso: Desplazándonos nosotros en bus desde el Polideportivo de Albolote (Granada) hasta la Playa de San José en Almería, 191,5 km, en 1h.56 min. Tomando para ello la A-44, la A-92 hacia la AL-3111; la salida 471 desde E-15/A-7; continuando por la AL-3112 y AL-3108 hasta nuestro destino en San José. 
- Itinerario: San José, Playa de los Genoveses, Los Amarillos, Príncipe, Cala Grande, Los Basaltos, Lance,  Barronal, Mónsul, Torre de la Vela Blanca, Cala Rajá, Cala Arena, Faro del Cabo de Gata, Rambla del Corralete, La Fabriquilla.
- Duración: 7:11 h. (tiempo en movimiento:  5:32 h.; tiempo parado: 1:39 h.)
-
Dificultad: Media
Sistema MIDE: (2.2.2.2) 
-
Trayecto: lineal
-
Distancia total del recorrido: 19 Km.
- Desniveles: Altura máxima: 204,9 (en Torre de la Vela Blanca); altura mínima: 0 m. Desnivel de subida acumulado: 693,2 m. Desnivel de bajada acumulado: 696,7 m.
-
Número de participantes: 67, entre miembros y amigos del Club de Senderismo El Bastón.
-
Agua: llevar
Época recomendada: todo el año, aunque preferiblemnte en primavera, coincidiendo con la floración.
Tipo de protección: Parque natural marítimo-terrestre del Cabo de Gata-Níjar

*Para descargar el track para GPS del recorrido (en extensión GPX), podéis pinchad opcionalmente sobre cualquiera de las imágenes que siguen:

       https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=17416353